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DANIEL ORTEGA HACE SU REPLIEGUE… PERO LLEGA HASTA LA ESTACIÓN POLICIAL DE MASAYA

A Fondo

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, cada vez parece más solo. Aquellas multitudinarias peregrinaciones anuales para celebrar el aniversario del Repliegue Táctico a Masaya han quedado en el pasado. Este viernes los cada vez menos simpatizantes del FSLN le acompañaron a esa ciudad en una nueva modalidad: una caravana vehicular más parecida a un convoy militar que a las otroras fiestas populares con tarimas, largas caminatas, presentaciones culturales y loas al líder sandinista.

El barrio indígena de Monimbó, histórico bastión del sandinismo, está en rebelión contra Ortega, y desde abril pasado sus habitantes le habían advertido que si el FSLN iba a celebrar el Repliegue, no sería en Monimbó.

Ortega y su esposa Rosario Murillo, lo sabían y para poder llegar a Masaya tuvieron que atacar la ciudad en dos ocasiones, el 19 y el 21 de junio, para poder arrebatársela a los insurrectos. Recuperaron buena parte de la ciudad, pero a Monimbó no lograron entrar.

Cuando este viernes Daniel y Rosario llegaron a Masaya sus pobladores le dieron la espalda y prefirieron encerrarse en sus casas. Daniel tuvo que conformarse con la pleitesía de los simpatizantes que habían llevado de Managua y de un grupo de policías y paramilitares que le esperaban.

Al mandatario este 39 aniversario del Repliegue difícilmente le supo a victoria. Quedó lejos, muy lejos del lugar tradicional de celebración, la plaza Pedro Joaquín Chamorro. Si trataba de entrar hasta ese punto, le esperaban los monimboseños con morteros artesanales de cuatro libras y el aguerrido sonar de los atabales. Daniel debió conformarse con celebrar su repliegue dentro de las instalaciones de la estación policial de Masaya.

En su breve discurso, aceptó que este 39 aniversario se daba en circunstancias especiales, porque incluso tuvo que posponerlo 18 días después de la fecha original. También le dio palabras de aliento a sus fuerzas paramilitares y policiales, llegando a justificar la masacre que estos han perpetrado contra Masaya.

Tan tensa fue esa celebración que mientras Daniel Ortega hablaba de reconciliación, sonaron dos disparos en las cercanías. No quiso inmutarse frente a las cámaras que en cadena nacional transmitían el pequeño acto. Quienes no pudieron disimularlo fueron Rosario Murillo y el comisionado general Ramón Avellán, sub director de la Policía Nacional, a quien el gobierno lo envió a aplacar la rebelión, pero más bien terminó atrincherado durante más de 15 días en las cuatro paredes de la estación policial hasta que el sangriento operativo militar del 19 de abril le permitió respirar un poco más tranquilo.

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