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DENIS MONCADA O LA CARICATURA DE UN CANCILLER

A Fondo

La Organización de Estados Americanos, al igual que la Organización de las Naciones Unidas, no se ha caracterizado nunca por estar libre de exabruptos y dimes y diretes, pero difícilmente un diplomático logre superar el papelón que hizo este viernes 18 de julio el Canciller de Nicaragua, Denis Moncada, durante la sesión extraordinaria en donde 21 países condenaron a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

De hecho, el canciller Moncada no goza de gran simpatía entre los nicaragüenses, quienes esperan con alegría sus intervenciones en la OEA para hacerlo objeto de sus burlas.

Moncada intentó de todas las formas posibles evitar la condena y para ello se auxilió del apoyo de los representantes de Venezuela y Bolivia, sin embargo, las intervenciones de ambos países fueron tan deprimentes que por momentos se les notaba desesperados e impotentes.

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Uno de los tantos memes dedicados al canciller Denis Moncada.

El también general retirado del Ejército de Nicaragua, usó la misma retórica que ha venido poniendo en práctica desde hace varias semanas cuando la OEA se metió de lleno en la tragedia nicaragüense. Primero trató de responsabilizar a los manifestantes de todos los males que aquejan al país y acto seguido volvió a acusar a Estados Unidos de estar detrás de la asonada popular (golpista y terrorista, en el lenguaje oficial del gobierno de Daniel Ortega).

Cada una de sus intervenciones fueron debidamente desechadas por países como Argentina, Colombia, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Canadá, Panamá, Perú, Ecuador e incluso Guatemala y Honduras.

El canciller rogó hasta la saciedad que le dejaran presentar un video. El resto de países tomaron esa insistencia como parte de las dilaciones para evitar la votación. En Nicaragua tal terquedad se hizo viral y los nicas empezaron a especular de si Moncada iba a develar muchas interrogantes que han quedado sin resolver de cada uno de los montajes y manipulaciones que el gobierno ha fabricado para desacreditar las protestas cívicas.

Cuando por fin se presentó el video, hasta en El Carmen, la residencia oficial de Daniel Ortega y Rosario Murillo, sabían que la carta estaba mal jugada. Presentaba la crudeza de la violencia en Nicaragua, pero también dejó en evidencia la persecución de la que es objeto la Iglesia Católica.

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El hombre fuerte de la diplomacia nicaragüense, un personaje de poquísima estatura, parecía reducido a su mínima expresión. De pequeño, había pasado a ser una figura minúscula ante los avezados diplomáticos de la región.

El golpe vino inmediatamente después. Estados Unidos sorprendió con un video donde se explica en detalle el origen de los males de Nicaragua, los asesinatos, las violaciones de los derechos humanos y la manipulación de la realidad que viene practicando el gobierno de Ortega y Murillo. El video fue demoledor.

Moncada siempre habla en la OEA con un teléfono celular pegado a la oreja. En Nicaragua todos saben que está recibiendo las directrices de la vicepresidenta Rosario Murillo. Es que para nadie es un secreto que tanto el canciller como el resto de altos funcionarios del gobierno parecen trabajar a control remoto.

En esta ocasión el bendito celular volvió a ser protagonista, ya que ante la andanada de cuestionamientos del resto de países, siempre se le veía haciendo las consultas respectivas.

Al final de la jornada se le vio envalentonado tratando de entrar a un intercambio del golpes con sus contrincantes, con tan mala suerte siempre terminó contra las cuerdas.

El mayor error fue haber atacado al representante chileno, recordando hechos ocurridos hace 40 años. Moncada recibió una estocada personal. “Le quiero recordar que en el año 90 la guardia, los escoltas ,del general Humberto Ortega, hermano del presidente actual, asesinaron al joven Jean Paul Genie Lacayo, y usted como fiscal militar en ese entonces, absolvió a los acusados y ese crimen quedó impune”, le refrescó la memoria el diplomático chileno. Moncada tuvo que bajar los guantes.

El canciller también lo intentó con Colombia al hacer señalamientos al proceso de paz en ese país. La respuesta del embajador Andrés González fue igualmente fulminante. “Quiero señalar que precisamente por haber vivido un conflicto durante muchos años, tengo la responsabilidad y autoridad plena para referirme a estos hechos. No estamos de acuerdo con silencios cómplices”, le espetó. El diplomático orteguista cedió con un vergonzoso “es preferible no tocar temas sensibles”.

Moncada probó igualmente con Argentina, una de las delegaciones más aguerridas en la OEA. Le recordó las dictaduras y las graves violaciones a los derechos humanos que ocurrieron décadas pasadas. Hasta cometió un error garrafal para alguien que se precia de ser un revolucionario de izquierda. Dijo que el músico Víctor Jara era argentino, cuando en realidad era chileno. En todo caso, la respuesta que recibió fue destructiva: “En Argentina estamos muy lejos de tener una dictadura, señor Moncada”, recibió como respuesta. “Recordar lo que nos pasó nos permite rechazar lo que ocurre en Nicaragua”, le agregó la delegación argentina. Moncada estaba desarmado.

Cada intervención de los países latinoamericanos denotaba un desprecio al diplomático nicaragüense, a quien abiertamente se le ha tildado de cínico al manipular graves violaciones a los derechos humanos.

Una vez terminada la larga jornada de debates, Moncada parecía aliviado de que su suplicio hubiese terminado. Sin embargo, no se imaginaba que afuera del edificio de sesiones de la OEA un grupo de nicaragüenses le esperaban para reclamarle por el genocidio del que están siendo objeto sus compatriotas. Lo más suave que le dijeron los nicas fue “¡Asesino!”. El señor Denis Moncada se montó apresurado a un vehículo.

En su currículum se señala que es un abogado, que fungió como agregado militar en México, que fue vicecanciller, que fue embajador ante la OEA, pero después de este papelón del 18 de julio del 2018, Moncada deja en evidencia que de canciller, cargo que asumió en enero del 2017, él solamente es una caricatura.