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El “doctor” Daniel Ortega, presidente de la República de Nicaragua

A Fondo

Daniel Ortega gusta de dar largos discursos pero estos no hacen más que dejar en evidencia sus lecturas mal comprendidas y su falta de locuacidad y elocuencia. Por eso, durante 39 años los nicaragüenses, letrados e iletrados, le hemos hecho objeto de nuestras burlas y hasta encajado el apodo del Bachi, en alusión a su nivel académico de educación media.

¿Pero sabías que Daniel Ortega es doctor? Aunque no lo creas, lo es.

Parece ser que toda la vida Daniel quiso que le llamaran “doctor”, y por eso cuando era un muchacho quiso ser abogado y así lograr que le nombraran como usualmente en Nicaragua le llamamos a los licenciados en derecho. Para ello en 1963 se matriculó en la UCA. No duró más que unos cuantos meses. Algunos dicen que no duró ni dos.

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El 20 de julio de 1979,cuando Nicaragua mejor dicho conoció a Daniel Ortega, fue evidente la falta de capacidad de éste para hablar ante las masas.

Cuando asumió el poder en 1979, junto a guerrilleros e intelectuales, el menos dotado pasó a gobernarnos. En esa época Daniel gobernaba, pero Tomás Borge era quien hablaba. En la Dirección Nacional del FSLN se había acordado que Daniel hablara lo menos posible dada su falta de pericia lingüistica y cultura general. Tomás Borge, al contrario, era un verdadero encantador de masas.

Y es que la primera prueba de masas de Daniel fue el mero 20 de julio de 1979 frente a 100 mil personas que abarrotaron la plaza de la República, hoy plaza de la Revolución. Se le notó tenso, sin palabras y sin encanto.

¿Gran lector?

Daniel ha dicho, en las pocas entrevistas sobre su vida, que lee mucho. Gusta los libros que tratan temas políticos. Su negocio de toda la vida. En sus discursos también lee y recita poesía de Rubén Darío. Cuando ha recitado en no una ocasión se ha equivocado.

Las nuevas generaciones de simpatizantes del Frente, muchos en gran medida con poca escolaridad y otros completamente fanatizados, escuchan embelesados estos discursos y en general consideran que Ortega es inteligente, locuaz, coherente y sabio.

Doctorado de los nostálgicos

Pero vayamos al grano. Esas lecturas, esos discursos, el haber pasado de segundo en el escenario de los discursos a ser el único que los da, el adueñarse del FSLN, el estar durante casi 40 años gobernando de una u otra forma Nicaragua, el ser referente para nostálgicos y aspirantes de izquierda, fueron suficientes méritos para que en 2014 se convirtiera en “doctor”.

Es un doctorado honoris causa de la Universidad Nacional Lanús, de Argentina, otorgado en 2014 por decisión unánime de su consejo superior.

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Sus fanáticos lo consideran una verdadera lumbrera, a pesar que los intelectuales lo cosideran solamente un asesino oportunista.

Esta universidad se ha caracterizado por entregar esos doctorados a personas como Luiz Inacio Lula Da Silva, hoy encarcelado por corrupción en una cárcel de Brasil; Evo Morales, aspirante, aún con una prohibición constitucional, a convertirse en rey de los pueblos indígenas de la siempre sufrida Bolivia; y Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, el único que vive sin guardaespaldas en su finca, el único que ha dejado el poder sin pesarle y el único que sin ambages le dijo a Daniel Ortega y Rosario Murillo: Es hora de que se vayan.

Pero ¿por qué Daniel Ortega nunca habla de este doctorado y tampoco ha aspirado a títulos como “Benefactor de la Iglesia”, como lo hizo el dictador dominicano Rafael Trujillo; o “Conquistador del Imperio Británico”, como el energúmeno ugadés Idi Amin? Es que a Daniel es más humilde y menos pomposo, a él el único título que le interesa es el de presidente vitalicio de Nicaragua… con derecho a heredarlo.

Jaime Bayly da su opinión sobre Daniel Ortega.