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Edén Pastora le reclutó paramilitares a Ortega

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Antaño enemigo a muerte pero ahora fiel defensor de Daniel Ortega, Edén Pastora, el legendario comandante sandinista que dirigió la toma del Palacio Nacional de Nicaragua en 1978, es uno de los artífices del terrorismo de Estado que hoy aqueja a su país.

Luego de que Ortega reprimiera a balazos las protestas estudiantiles del 18 al 22 de abril, orientó a Edén Pastora y viejos comandantes guerrilleros viajar a distintos departamentos de Nicaragua y se reunieran con ex combatientes, desmovilizados del ejército, ex miembros de la seguridad del Estado y simpatizantes sandinistas para que les exhortarán a defender al gobierno a cualquier precio.

Luego del 22 de abril las bases del Frente Sandinista quedaron desmoralizadas ante el empuje de miles de jóvenes, principalmente, que en apenas cinco días habían puesto contra la pared a un régimen despótico.

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Edén Pastora en los ochentas se enfrentó a sus antiguos compañeros de la guerrilla sandinista.

Pastora inició su trabajo desde el 26 de abril cuando junto a otros 7 comandantes guerrilleros como Raúl Venerio y Elías Noguera con un pronunciamiento en el que llamaba a los ex militares y guerrilleros a estar con Daniel Ortega. En esa ocasión el lenguaje fue bastante conciliador llamaba a tener calma.

Tres días después, 29 de abril, en Rivas, ya frente a las bases el lenguaje cambió completamente . Si los antisandinistas quieren vernos, mañana nos van a ver y pasado mañana. Nos van a ver siempre. Daniel no está solo, aquí estamos los históricos, hombro con hombro con nuestro pueblo”, aseguró Pastora.

El 1 de mayo en un encuentro con las huestes de Masaya también exhortó a cerrar filas con Daniel Ortega y Rasorio Murillo, manifestando que el FSLN seguí aún fuerte y no estaban dispuesto a ceder espacios a los enemigos del sandinismo.

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Paramilitares ondeando la bandera del FSLN luego de “conquistar” Masaya. tras meses en manos de de ciudadanos autoconvocados.

En Jinotepe, Carazo, el 2 de mayo, Pastora siguió instando a las huestes del orteguismo a tomar venganza por la destrucción de los símbolos del gobierno, muchos de los cuales efectivamente habían sido destruidos por los opositores, a quienes el orteguismo le había asesinado más de 40 personas en los primeros días de protesta.

No vamos a permitir más amenazas… Tampoco la destrucción de los símbolos históricos del FSLN”, dijo amenazante.

El periplo de Pastora cubrió también Estelí, Granada y otros departamentos, siempre con el mismo discurso.

Pocos días después, en el país empezaron a aparecer en Managua, Matagalpa, Masaya y otros localidades, grupos paramilitares encapuchados, fuertemente armados y a bordo de camionetas Hilux disparando a la ciudadanía.

Pero las amenazas de Edén Pastora alcanzaron al clero nicaragüenses, a quienes amenazó directamente por, según él, estar alentando un golpe de Estado contra Daniel Ortega. Las amenazas fueron a través del oficialista Canal 4 e iban dirigidas a los obispos Silvio Báez, Abelardo Mata y Rolando Álvarez.

“Hipócritas, satánicos, diabólicos”, acusó.

Eso fue el 9 de julio. Un día después de que el Cardenal Leopoldo Brenes, el Nuncio Apostólico, Monseñor Silvio Báez y otros sacerdotes llegaron a Diriamba donde fueron salvajemente agredidos por simpatizantes del FSLN, mientras paramilitares mantenían cercada la basílica de San Sebastián.

Sin embargo, Edén Pastora ha tenido palabras más fuertes contra los obispos: “Parece que los obispos no saben que a la sotana le entra el plomo”, también un día después a Canal 6.

Pastora ha sido uno de los grandes beneficiados económicamente por Ortega. En el 2012 el gobierno le regaló 20 manzanas de tierra a orillas de las paradisíacas playas de Punta Teonoste, en el municipio de Tola. Cada manzana de tierra en esa zona del país supera el millón de dólares. También se maneja que le han dado concesiones madereras.

A Pastora se le asignó en el 2010 dragar el río San Juan, fronterizo con Costa Rica. En el intento incursionó en territorio tico, a lo que siguió una invasión de militares nicas. El conflicto terminó en La Haya, la cual obligó a Nicaragua a retirar a los militares y compensar a Costa Rica con más de 300 mil dólares.