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Operación Chimbomba, la feroz y ridícula guerra que libran los Ortega Murillo

A Fondo

Adolf Hitler mandó a millones de hombres a combatir a millones de hombres. Ambos bandos estaban armados. Somoza mandó a su ejército pretoriano a combatir una guerrilla. Los dictadores sudamericanos Alfredo Stroessner, Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla, mandaban a apresar y desaparecer a opositores y grupos armados clandestinos de izquierda. En la Nicaragua Única y Original de la familia Ortega Murillo si bien se mata, tortura y desaparece, también hay un enemigo al que han enviado un verdadero ejército a combatirlo: las chimbombas.

Aunque suene ridículo, Daniel Ortega y Rosario Murillo ven en las chimbombas a grandes enemigos, y para enfrentarlas y aniquilarlas han dispuesto grandes recursos y a cientos, y probablemente a miles, de sus fuerzas civiles y militares.

Todo comenzó cuando los opositores empezaron a inflar globos azul y blanco, los colores de la bandera de Nicaragua, en protesta contra la dictadura. Por varios días no pasó nada. No obstante, aparentemente alguien asumió que las chimbombas eran un arma peligrosísima capaz de derrocar a la familia reinante en Nicaragua y de un momento a otro se vio en las redes sociales a los simpatizantes de los Ortega emprenderla contra las chimbombas.

Para el operativo de exterminio de chimbombas, el gobierno ha recurrido a miembros de la Juventud Sandinista, a miembros del Consejo del Poder Ciudadano (delatores de los que se oponen a la dictadura en los barrios), a trabajadores del Estado e incluso sobran fotos y videos donde se puede observar a paramilitares y a agentes de la policía orteguista en zafarrancho de guerra contra los pequeños globos azul y blanco.

En plan burla, los opositores empezaron a llenar los globos con papelillo azul y blanco. Así que cada vez que los orteguistas “mataban” una chimbomba terminaban bañados por los colores patrios.

No se sabe exactamente el día que empezó esta guerra sin cuartel contra las criminales, golpistas, vandálicas y terroristas chimbombas. Lo que sí se conoce es el origen de la protesta. Fue el 1 de septiembre, cuando al iniciar el mes de las fiestas patrias, en Catarina Masaya, los opositores regaron cientos de chombombas con inscripciones en rechazo a la dictadura.

La iniciativa se propagó con un rayo y desde ese mismo día se replicó en todo el país. El asunto es que ya el 7 de septiembre los orteguistas ya andaban en la lucha en lugares como Somoto, Managua, León, Masaya, Matagalpa, Bluefields y donde fuera necesario.

Este 14 de septiembre, día en que se celebra un aniversario más de la batalla de San Jacinto, el orteguismo temió una proliferación peligrosa de chimbombas y desde la madrugada desplegó a su gente para evitar que los opositores las volvieran a lanzar. Sin embargo, todo indica que el gobierno de Daniel Ortega no desplegó suficientes fuerzas y varios lugares del país amanecieron minados de criminales, golpistas, vandálicas y terroristas chimbombas.

El delito es tan grave que si te encuentran regando globos te exponés a la voluntad de tu captor. Lo menos que puede pasarte es ser arrestado, como le sucedió a los Daniel Carbajal y Maykel Corea, a quienes la policía de Carazo los llevó a la delegación acusados de minar la ciudad de San Marcos con las insurrectas chimbombas.

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