¿Pensarán que acosando a periodistas extranjeros evitarán que el mundo sepa lo que pasa en Nicaragua?

Columnas

La captura este lunes del periodista Carl David Goette-Luciak por parte de la policía orteguista puso una vez más en evidencia el acoso al que diariamente están expuestos los hombres y mujeres de prensa en Nicaragua. El caso de este documentalista de nacionalidad austríaca y estadounidense cobra especial relevancia debido a que su captura estuvo precedida por una intensa campaña de desprestigio a través de las redes sociales que manejan los propagandistas de la dictadura, donde incluso se llegó a decir que era un agente de la CIA.

La captura de Goette-Luciak no responde más que a una política de Estado impuesta en el 2007 por Rosario Murillo, donde la información del gobierno es monopolizada en sus manos para evitar que se filtre información contaminada.

También el secuestro temporal y asalto por parte de paramilitares a la periodista alemana Sangra Weiss, en agosto pasado, cuando documentaba las invasiones de tierra en Chinandega, fue otro buen ejemplo de que lo que quiere el orteguismo: intimidar a la prensa extranjera así evitar que esa “información contaminada” sobre lo que pasa en Nicaragua bajo la dictadura de los Ortega Murillo, llegue al mundo.

Vanos esfuerzos hace. El orteguismo ha demostrado ser ineficiente en el uso de las nuevas tecnologías. El gobierno podrá expulsar o negar la entrada a Nicaragua a todos los corresponsales extranjeros, pero esa información que no quieren que se sepa fuera de las fronteras tarde o temprano llegará a sus destinatarios.

La prueba más clara ocurrió a mediados de abril, cuando al inicio de las protestas contra la dictadura, Daniel Ortega y Rosario Murillo mandaron a cortar las transmisiones de los principales canales de televisión. En ese momento fueron las redes sociales las que jugaron un papel fundamental en la denuncia de los asesinatos y los mismos medios de comunicación tradicionales se auxiliaron de plataformas como Facebook para continuar con sus transmisiones.

¿No se dará cuenta Rosario Murillo que hoy el principio goebbeliano de repetir y repetir una mentira no hace más que dejar en evidencia la mentira? Rosario pareciera empecinada en querer dominar la meta de una sociedad del siglo XXI con estrategias propagandísticas propias de la primera mitad del XX.

Otra cosa ¿Alguien podría decirle a Rosario Murillo que Nicaragua no es una isla, como Cuba, y que por tanto no puede controlar lo que entra o sale del país? Quiera o no, todo lo que pasa en Nicaragua el mundo lo sabrá. Sus ideas orwellianas están destinadas al fracaso.

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