Sergio Ramírez: Daniel no era histriónico, ni demagogo y no tenía carisma

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El reconocido escritor Sergio Ramírez, quien fuera vicepresidente de Daniel Ortega desde 1985 a 1990, afirma que el hoy caudillo cumplía en aquella época todos los requisitos para ser secretario general de la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

En una columna de opinión publicada en el diario español El País, Ramírez explica que Daniel “no era ni histriónico ni demagogo, como por ejemplo, Tomás Borge. No tenía dones oratorios, ni era carismático”.

Para el Premio Cervantes 2017, Daniel fue la opción lógica para mantener tranquilos los egos de los caudillos guerrilleros que lideraban las tres tendencias en los que estaba dividido el Frente Sandinista.

“Lo que para un político resultan desventajas obvias, para él fueron ventajas”, asegura.

Señala que en la Dirección Nacional eran pecados la vanidad, la soberbia y el exceso de figuración.

Según Ramírez, el germen de lo que hoy es un dictador aferrado al poder surgió con la derrota electoral de 1990 cuando juró que iba a “gobernar desde abajo”.

Asegura que fue en ese momento que los nostálgicos lo empezaron a ver como su líder, esperanzados en la promesa de recuperar el poder perdido. Durante ese proceso, reconoce, Daniel Ortega se apropio de los viejos símbolos de la revolución sandinista.

Ramírez asegura tener la esperanza de que tarde o temprano Ortega acepte que su forma de gobernar es incompatible con una Nicaragua que solo quiere democracia.

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