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Ortega es el que luce como un criminal rodeado por un escuadrón antisecuestros

Columnas

Si algo hay que reconocer al pueblo autoconvocado de Nicaragua es que en la lucha contra Daniel Ortega, no hay una sola cosa que le amedrente. Ni siquiera las balas.

La marcha convocada para este domingo 26 de mayo fue objeto de un despliegue policial que los nicaragüenses teníamos meses de no ver. Los policías estaban desplegados por toda Managua, pero principalmente en la carretera Masaya, donde estaba previsto realizarse la concentración opositora. Ridículo hicieron, porque para ser honestos, esa marcha solo estaba en los temores de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Aunque la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) dijo el sábado que la convocatoria se mantenía (a pesar de que la Policía había negado el permiso), todos sabíamos que desde la mañana Daniel Ortega iba a enviar a cientos de policías y paramilitares a patrullar Managua y que a última hora la UNAB cambiaría la seña para no arriesgar a la población.

Pero contrario a lo que podría interpretarse como una derrota, fue una victoria. Los plantones exprés se multiplicaron no solo en Managua sino en otros departamentos. La rebelión cívica es un hecho, es imparable. Y Ortega lo sabe.

Si a lo interno el dictador luce como un dictador matonesco desesperado, de cara a la comunidad internacional sigue demostrando que con él no se puede dialogar y que hay que aplicarle las sanciones a la mayor brevedad.

A Ortega de nada le sirve demostrar sus dientes a lo interno sino a nivel externo luce como un criminal rodeado por un escuadrón antisecuentro. Si Ortega mata a su rehén, la comunidad internacional lo sanciona, y si no lo mata pero lo mantiene secuestrado, igualmente lo sanciona. El comandante está en un callejón sin salida.

Bajo esta dictadura que una marcha se concretice será muy pero muy difícil. Lo que sí hay que hacer es mantener la resistencia, los piquetes, los plantones, el activismo en redes sociales, el paro de consumo, el boicot a negocios orteguistas son opciones que han dejado buenos resultados. El Paro Nacional también es algo fundamental y los empresarios deben entender que preservar negocios hoy, bajo esta dictadura, significa quiera irremediable para mañana.

Esta lucha debe hacerse sin más mártires. Lo que queremos es que todos celebremos el fin de una dictadura.

*Por Carlos Mikel Espinoza.

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