La piñata de 10,000 dólares y otras excentricidades de Mauricio Funes

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Si en Nicaragua hubo una “fiesta rusa” de 50,000 dólares para agasajar al hijo de la pareja presidencial Laureano Ortega Murillo, en El Salvador de Mauricio Funes el nivel de derroche tampoco se quedó atrás y prueba de ello es que cuando fue presidente de ese país, gastó 10,000 dólares en celebrarle a su hijo un cumpleaños con una “piñata temática”.

Los detalles de esta piñata y de otras excentricidades del expresidente salvadoreño, quien se encuentra en Nicaragua prófugo de la justicia bajo la protección de Daniel Ortega, las dio a conocer el periódico El Faro, en un largo reportaje en el que afirma haber accedido a 1,810 documentos originales de la Secretaría Privada de la Presidencia que demuestran que Funes y su familia tuvieron un lujoso estilo de vida a costa del erario mientras ejerció el poder entre el 2009 y el 2014.

Funes gastó más de 1 millón de dólares, lo que incluiría la piñata para su hijo, casi $350,000 en dos vuelos en jets privados, $375,290 en compras con tarjetas de crédito, $169,778 en pago de préstamos personales que había adquirido antes de asumir la presidencia, y $60,500 en la manutención de una hija, cuya existencia era desconocida.

El hoy huésped de Daniel Ortega compró joyas por $66,900 y más de $34,000 en productos tecnológicos en centros comerciales de 29 ciudades de todo el mundo.

En sus declaraciones de probidad ante la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, brindadas al inicio y al final de su mandato, Mauricio Funes manifestó que sus gastos familiares eran de entre 2 mil y 4 mil dólares mensuales, cuando la realidad es que, para dar un ejemplo, solo en julio del 2010, gastó del erario 51 mil dólares, fuera de la manutención de su familia.

El periódico salvadoreño buscó a Funes para una entrevista, no obstante, se negó a darla.

En el año 2015 declaró que mientras fue presidente su única fuente de ingresos fue su salario. “No, no soy rico. Es un chiste decir que se ha creado una oligarquía roja bajo mi gobierno (…) No tengo casa propia, de tal manera que no puedo decir que soy rico. No tengo empresas, no tengo inversiones, no había manera de tenerlas porque los recursos con los que yo viví son los que me pagaba el Estado”, manifestó.

Aunque dice ser inocente, Funes se niega a abandonar su lujoso ritmo de vida en Nicaragua y presentarse ante las autoridades de El Salvador. El gobierno de Ortega de por sí ya dijo que no piensa extraditarlo.

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