El Palacio Nacional como funeraria partidaria y el “Héroe de la Paz” Bismarck Martínez

Columnas

Que Nicaragua es casi propiedad absoluta de los Ortega Murillo y que aquí se hace lo que estos digan, so pena de cárcel o “plomo”, nadie lo puede negar. De lo contrario, no se estaría dialogando con ellos para convencerlos de que nos permitan las libertades que la misma Constitución Política nos garantiza.

El último caso que evidencia de que aquí se hace lo que ellos dicen, es el homenaje en el Palacio Nacional de la Cultura, al militante orteguista asesinado Bismarck Martínez.

La vicepresidenta Rosario Murillo lo elevó a Héroe de la Paz y el Amor, como a tantos paramilitares y policías caídos el año pasado, durante las masacres que estos cometieron contra la población civil.

Pero no bastando eso, ordenó que se le homenajeara en el Palacio sin que hasta ahora hubiera explicado la contribución de Martínez al país.

Ateniéndonos a la versión oficial, Martínez efectivamente fue torturado y asesinado el 29 de junio del 2018. La propaganda sandinista lo ha elevado al nivel de un santo, ejemplo de entrega y fidelidad al partido y a la familia Ortega Murillo.

Su martirio no fue mayor que al que fueron sometidos cientos de nicaragüenses asesinados por policías y paramilitares, como tampoco de otros adeptos al gobierno, que fallecieron en enfrentamientos con autoconvocados.

Si en el Frente Sandinista han convertido a Bismarck Martínez en un santo, el resto del país no lo va a discutir. El Frente se ha forjado sobre los cadáveres del pueblo y de sus propios militantes. Un mártir más solo aumenta el santoral.

Lo discutible es que hubiese sido llevado al Palacio Nacional de la Cultura. Este edificio debería ser reservado para rendir homenaje a los verdaderamente grandes de Nicaragua. A escritores, músicos, pintores, científicos, académicos, mandatarios y deportistas que han dejado su huella en la historia patria. Incluso a héroes, pero a héroes de verdad, y no aquellos decretados por el capricho de quienes ostentan el poder. El resto de nicaragüenses tenemos nuestras casas y las funerarias para que nos rindan tributo quienes nos amaron.

Bismarck Martínez es un víctima de la barbarie del 2018, no así un héroe. Si Martínez rindió algún servicio, fue al Frente Sandinista, su partido, no a Nicaragua.

En Nicaragua debemos trascender políticamente. Y trascender significa que le demos a cada cosa su lugar, significa que veamos al Palacio Nacional como un sitio especial y no como una funeraria partidaria.

*Por Carlos Mikel Espinoza.

Foto: Presidencia.

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