Familiares de opositores asesinados en Honduras sostienen que el FSLN envió sicarios a ese país

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Edgard Montenegro Centeno, de 56 años, y Jalmar Antonio Montenegro, de 31 años, fallecidos en una emboscada el 27 de junio en el municipio Trojes, Honduras, fueron asesinados por sicarios enviados por el Frente Sandinista, sostiene su familia.

Padre e hijo, originarios de Jinotega, eran dos opositores al gobierno de Daniel Ortega, y el año pasado huyeron hacia Honduras ante la persecución de policías y paramilitares que les acusaban de dirigir tranques en Wiwilí y El Cuá, y de haber asesinado al paramilitar Héctor Moreno.

“Fueron sicarios del orteguismo”, aseguró a través de las redes sociales Vivian Montenegro, hija del dirigente opositor, un reconocido excombatiente de la Contra.

La revista Expediente Público habló con sus familiares, quienes explicaron que el líder opositor se había asentado junto a su esposa y dos hijos en la comunidad de Germania, en la frontera con Nicaragua.

“La muerte de mi hermano prueba que hubo intervención de este Gobierno invasivo, pasó las fronteras para asesinar a alguien que estaba refugiado en Honduras”, aseguró una de sus hermanas.

La Tribuna de Honduras informó que ambos fallecidos salieron a buscar señal de telefonía celular para poder comunicarse con sus familiares en Nicaragua, cuando fueron emboscados.

El productor Oliver Montenegro asesinado el 23 de enero.

La persecución del Frente Sandinista contra esta familia es incesante y el 23 de enero, le costó la vida al productor cafetalero Oliver Montenegro Centeno, hermano Edgard. Este fue ultimado a balazos en su finca ubicada en la comunidad La Cruz, ubicada a 30 kilómetros de la cabecera municipal de El Cuá.