Murillo celebra la masacre de Carazo. Dice que hace un año “se reinstaló el amor y la buena voluntad”

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Aunque este 8 de julio el pueblo caraceño recordó con tristeza el primer aniversario de la peor masacre perpetrada por las fuerzas del gobierno contra los autoconvocados, la vicepresidenta Rosario Murillo celebró la fecha y aseguró que ese día se reinstaló en Jinotepe “el amor y la buena voluntad”.

En comunicación a través de los medios de propaganda oficial, Murillo recordó a los paramilitares y policías que fallecieron ese día, aunque como siempre omitió que algunos murieron en circunstancias poco claras, como es el caso del joven oficial Fáber López, cuya madre subraya que la Policía Nacional asesinó a su hijo por no querer reprimir al pueblo nicaragüense.

“8 de julio del año pasado, el golpismo asesinó a Miguel Osorno Acevedo, Remberto, Benito Cortez Zapata, a Cándido Pérez Marcia, y a los policías Faber Antonio López Vivas e Hilario de Jesús Ortiz Zavala. Todos ellos en Jinotepe, en esta fecha memorable cuando Jinotepe fue liberada del odio, de la perversidad, de la criminalidad, y se reinstaló el amor y la buena voluntad, la fraternidad”, expresó Rosario Murillo.

Las ciudades de Jinotepe, Diriamba y Dolores estuvieron en manos de los autoconvocados por aproximadamente dos meses, hasta que el 8 de julio fue invadida por una descomunal fuerza de miles de policías y paramilitares. El Saldo fue de 24 muertos, una cantidad indeterminada de desaparecidos y cientos de exiliados.

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